jueves, 22 de mayo de 2014

Promoción en la edición (X)

Promoción en la edición (X)

Vender un libro no significa arriesgarse a ponerlo sobre un stand y esperar a que el lector lo compre. Promocionarlo es necesario. Una editorial preparada reconoce que las estrategias de venta y creatividad se ocupan en relación a la promoción. Comprar un ejemplar (en muchas ocasiones) se basa en este tipo de estrategias. Construir una estrategia diferente para título insertado en el mercado es prioridad.

Datus Smith retrata 17 distintas maneras de llevar un ejemplar al público.

Foto: Internet
Forro o camisa de un libro


La primera estrategia es ofrecer el ejemplar con un forro o camisa (que son aspectos estéticos) pueden determinar la venta. La faja (una tira larga que rodea al libro desde la primera hasta la cuarta de forros) también influye en ello. La solemnidad y frivolidad con que los críticos enaltecen una obra en sobre la faja puede lograr. Recuerdo una antología publicada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) del fallecido poeta infrarrealista Mario Santiago Papasquiero: Jeta de Santo. Este ejemplar contaba, en la parte trasera de la faja, con una remembranza de Roberto Bolaño. Estas conformaron las primeras y últimas palabras acerca del poeta, por parte del chileno.

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Faja de un libro

Otra estrategia es escribir recomendaciones sobre los libros. Incluir una reseña en el libro, periódicos, revistas y medios impresos o audiovisuales para publicitarlo es válido: los espacios publicitarios juegan un papel importante aquí. Para seleccionar los medios adecuados para promocionar el artículo, es necesario conocer el nicho de mercado. Incluso la introducción de promoción en ciertas revistas o publicaciones ayudaría muchísimo para generar una opinión.

Abarcar espacios con programas hechos por expertos puede ayudar. La expansión y breve pero concisa exposición sobre un tema, concretará una promoción (sesgada o no).

En tercer lugar están las reseñas por pedido. Un autor o editor solicitan con envío de copia de la obra, una reseña gratuita de cualquier experto, escritor o distribuidores (en su caso reconocidos) para favorecen al libro.

Especificar la fecha de lanzamiento con precio y posibles rebajas que alienten al consumo, es aconsejable. La promoción para la aceptación, antes de la administración en ganancias. Sin embargo, el anuncio por sí sólo no venderá todos los ejemplares. Un agente del sello editorial debe viajar de un lado a otro para promocionar su (mercancía) o ejemplar, según la organización editorial, para conseguir el fin último de ésta.

Foto: Internet
Roberto Bolaño (el segundo de izquierda a derecha) con Mario Santigo Papasquiaro (el tercero de izquiera a derecha)


Los anuncios por correo ayudaban a promocionar una obra en un público indistinto. Encontrar el nicho de mercado correcto llevaba tiempo. El objetivo de vender se generalizaba a todo el público. Hoy se simplificó ésta actividad. El uso de spam (o correos electrónicos basura) es práctica cotidiana entre los usuarios que guardan un gusto por los libros. Reconocer los títulos y ser invitados a tertulias para exhibir un ejemplar es común.

Foto: Internet
Promoción de Librerías Gandhi


El cartel es otra forma de promocionar. Pese a esto, Datus Smith no lo recomienda debido al gasto que constituye generar un cartel por cada obra. No todos los libros pueden tener el mismo fin publicitario, y no dejarán las mismas ganancias. Conocer el catálogo de una editorial de forma inmediato es llevándolo completo a cada exposición. Esto implica una serie de gastos extra, que si no son contemplados y se cree que todo se venderá, las pérdidas monetarias se verán reflejadas ipso facto.

El autor se adelantó lecturas atrás sobre los premios. Conocer que la promoción de un premio hacia un autor estará reflejada en las ventas, demuestra su importancia. Hay dos formas de reconocerlo: se lo otorgaron por dedazo o por talento. Esto sería tema de otro camino.

Las últimas tres maneras de promocionar un libro se pueden condensar. Presentar un nuevo ejemplar junto al autor, beneficiará la audiencia puesto que interactuar con el inventor de todo un mundo siempre enriquece a quien lo escucha. Ésta actividad puede realizarse en conjunto. Matar dos pájaros de un solo tiro en una exposición ayudaría a promocionar todo, incluso el sello promotor. El escenario sería el sujeto restante. Un convenio entre librerías, bibliotecas o foros para promocionar un libro es un buen trato. Una librería puede obtener más ganancias si compran un ejemplar extra de otra edición; una librería el beneficio de darse a conocer entre el público lector, y los foros generalmente incluye un espacio para consumir alimentos y bebidas. El intercambio justo.

Sin la promoción el esfuerzo conjunto de editores y demás colaboradores nada tendría sentido.

Foto: Diario El País
Promoción sobre la biblioteca del Premio Nobel de Literatura José Saramago


Fuente:

Datus C. Smith: “9. Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro”, en: Guía para la publicación e libros,UdeG/ASEDIES-México, 1991.

martes, 20 de mayo de 2014

Las ventas: el engranaje perfecto (IX)


Las ventas: el engranaje perfecto (IX)

Publicar un libro no lo llevará a las manos de cada lector voraz por descubrir un nuevo talento. Vender no es mágico ni una rutina sino un proceso para que una organización editorial se consolide como una difusora cultura; y por otro lado, una empresa editorial reflejen los ingresos por cada ejemplar distribuido.

La empresa editorial debe considerar un departamento de ventas. Este servirá como un distribuidor para llevar el libro hasta el lector. Entender que existen diferencias entre los clientes es cimiento para actuar y desenvolver un papel. Datus Smith considera cuatro tipos de clientes. Los individuales llegan a la editorial, compran los ejemplares en librerías o por internet bajo anuncios previos. Las instituciones pueden ser un buen blanco. Escuelas, bibliotecas (en el caso de E.U. y Europa), o agencias de difusión cultural, sostienen una mayor garantía de venta por mayoreo. Resultan buenos clientes.

Foto: Internet
¿Cómo publicar y vender un libro sin morir en el intento?


Los dos compradores restantes buscan adquirir un título por millar o ejemplar. Los primeros resultan intermediarios entre editoriales y otros vendedores. Pasa de mano en mano (como su dinero) y logran expandir el mercado (además del conocimiento de un nuevo libro). Por el contrario. Vendedores al menudeo (o por ejemplar) buscan adquirir pocos ejemplares para re-valorarlos a otros mercados. Mercados a los que no llegan las grandes editoriales, como el ambulantaje.

Por otro lado, vender tampoco es encontrar la gran obra, editarla, diseñarla, publicarla, imprimirla y vender, vender cientos de ejemplares a todo el planeta. Los problemas también los carece la industria editorial. En la se surte el mismo efecto. Aunque exista un traductor (o mejor dicho uno o más intérpretes), algunos dialectos, idiomas o lenguajes, son intraducibles al cien por ciento.

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Escritor chino Gao Xingjian
También la industria carece de ciertos problemas. La lectura de un texto será casi nula si un idioma es poco hablado en el mundo; de otro modo, si está escrita en inglés, español, francés, italiano, incluso chino y japonés, la sencillez para alcanzar a más lectores será natural.
Los obstáculos políticos y la censura parecen rondar de la mano. La negación al introducir un título en otro país puede ser común. El ejemplo está en el chino Gao Xingjian, el Premio Nobel de Literatura del 2000, ya que vetaron su obra La Montaña del alma (1990) por retratar la aculturación (y destrucción de costumbres nativas en todo china) al gobernar el socialismo hasta la médula.





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José Luis Gonzalez autor de Los días y los años
La censura trabajó en el acto anterior. Otro ejemplo circunda con Los días y los años (1971) de Luis González de Alba. Una obra que enaltecía el recuerdo y las ofensas del ejército en época del 68: movimientos estudiantiles. Además de la represión nacional, conocida como “Guerra sucia”. En despecho a este recuerdo nacido de una pluma. Los militares decidieron comprar, en cada librería, todos los ejemplares de este título para no ser repartidos. El ingenio por censurar no se traba en quemar libros, va por todo.





Los factores económicos son otro impedimento para vender un libro. Desde los aranceles por importación y exportación hasta la conversión de monedas o dificultades de entrega en el pedido, son hechos que traban entregas. Entorpecen la movilidad de los ejemplares.

El éxito de una venta, según Datus Smith, compete a tres momentos: promoción, obtención de pedidos y prepararse para entregarlos. El primero utiliza la publicidad como herramienta para promocionarlo y generar un gusto o curiosidad en la adquisición de un lector. El segundo, aborda los tratos a realizar con los compradores (a menudeo y mayoreo) a incentivar un éxito en la publicación, al presentarlo como un producto competente en el mercado. Uno de los mejores contenidos.

Confirmado el trato, entregarlos es el objetivo. Almacenar y empacar un par de cientos de libros no es fácil. Sin olvidar el registro en la factura de salida por cada ejemplar. El editor debe pensar estratégicamente. Los puntos de distribución deben ser accesibles para almacenar tantos ejemplares como sean posibles, convenir en una cifra justa de arrendamiento (o comprar el espacio), además de anticipar el empaque y los pedidos próximos a realizar. Rastrear los pedidos es básico para el departamento que le compete esto en una empresa editorial.

Vender un libro, es pensar en su publicación y el registro del título contando el International Standard Book Number (ISBN). Hacer legal este trámite incumbe en la reproducción de ejemplares para no hacerlo clandestinamente. Esto facilita su ubicación. Tanto en el sistema internacional de libros, como en bibliotecas (personales y públicas), e incluso editoriales que almacenan sus cartas fuertes o los títulos publicados.

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Significado de un código de barras en ISBN


El European Article Numer sirve como un sistema de código de barras que, se usa en muchos países y es funcional para el ISBN.

La empresa editorial (tanto su editor), según Datus Smith, necesitan de ciertos aspectos para lograr vender un libro.

Todos los libros no pueden tener el mismo precio. Cada uno se fija por medio de un régimen contable. Producción, inversión, competencia, ventajas, ediciones (de lujo), ingresos y pérdidas. La empresa editorial funda su visión a cada producto (libro), para llegar a un acuerdo entre el grupo editorial, y fijar, al menos por tiempo definido de un año, el precio por ejemplar a vender.

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Publicidad del nuevo libro de Roberto Saviano Cerocerocero


Promocionar el libro y difundirlo por interés, expectativa o relevancia, es generar una campaña a su favor. No todos los libros se pueden promocionar de este modo, sin embargo, el éxito -puede- lograrse con el tiempo. Las prioridades de cada editor suscitan esto, la poca difusión a todos los ejemplares por salir. Una alternativa surge al aplicar descuentos a todo un sello editorial por determinado tiempo. Librerías y sucursales del sello se encargan de este trabajo, lo que provocaría un posicionamiento en el mercado. Acto seguido, si el sello editorial demuestra confiabilidad, seguridad, accesibilidad en sus precios e interés por publicar excelentes títulos en una colección, el servicio completo estará finalizado.

La estrategia habrá surtido efecto.

La estrategia de venta es el lazo para llegar al lector. Cuidarla es necesario para abastecer de ejemplares por un buen rato la librería, sin caer en pérdidas o contar con devoluciones que afectarán una edición, reedición o extensión de la primera edición. Calendarizar las actividades y llevarlo al pie de la letra, evitará problemas en derroches económicos, y disparidades en las cantidades registradas totales.

La construcción de una organización editorial se logra con el pase de cada lectura. Vender es el fin último para acercar el producto trabajado al lector. La magia de las letras, y la satisfacción de un equipo de trabajo.

El engranaje correcto debe trabajar en conjunto para ofrecer resultados.

Fuente:

Datus C. Smith: “8. La venta de libros”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991

Conocer al libro (VIII)

Conocer al libro es cultura (VIII)

Conocer la jerga que compone la anatomía interna de un libro es necesario para actuar sobre ella. Reconocer las partes de la fuente de trabajo de un editor, es clave. Roberto Zavala Ruiz lo demuestra, aunque las explicaciones, por ocasiones redondean la idea central, ir al grano precisa todo.

Foto: Internet
Conocer al libro además de su contenido, es cultura


La primer parte se refiere a la caja. Ésta comprende el centro y lugar libre de una hoja en blanco para imprimir. No contempla el espacio que delimitan los márgenes hacia afuera; la medida para calcular este espacio, se cuantifica en picas (o ciceros). La medida exacta se obtiene hasta definir los márgenes. Un margen no puede (por regla según Zavala) ocupar más del 20 u 80 por ciento del total de la hoja. Del resto se encarga el texto    

La necesidad de conocer éste espacio, deriva de la edición a publicarse. Una edición económica, expandirá el contenido hasta dejar los márgenes en casi menos del 15 o 10 por ciento del total de la hoja. Una edición de lujo ocupa menos texto por hoja y desiste al achicar sus márgenes.

Foto: El Universal
El filósofo Luis Villoro 


Conocer de literatura, ciencia, poesía, cuentos, fotografía e historia (por nombrar algunas) no significa conocer un libro. Saber de él quizá, como explica Luis Villoro. El saber y conocer guardan relación pero tienen una distancia. Reflexionar sobre esto deja pensando al lector y la ignorancia de cómo llamar al libro por sus partes. Significa no decir el dese como lo cronica José Joaquín Blanco, o el este.

El margen comúnmente contiene el nombre de la obra, capítulo o autor. Esa parte que reitera estos datos, es llamada Folio explicativo, también conocido como cornisa en México. El folio sólo enumera las páginas. Se ubica en el extremo izquierdo (o derecho) dependiendo de la hoja, y puede ocupar un lugar en la parte superior, inferior o centro del libro.

La cátedra avanza y Zavala Ruíz detalla los tipos de márgenes que existen: superior o de cabeza, inferior de pie (o falda), exterior o de corte, e interior (de lomo o medianil). Estos confluyen en ejes perpendiculares para formar la caja o espacio que ocupará el texto, sin embargo, esto pende del trabajo de diseñador y editor.

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Clasificación de espacios en los márgenes


La formación de un texto también guarda sus propios nombres. El colgado es el espacio que se deja entre el nombre del capítulo (primer capítulo) y el inicio del texto con el margen superior. La sangría es un espacio en blanco al iniciar un párrafo. El principio (y regla) editorial se basa en esteticidad. El espaciado es considerado aquí. La edición de lujo o económica guarda un factor aquí; esto determina la abundancia del texto entre hoja y hoja con sus respectivas separaciones. Dejar alguna hoja (o espacio), sirve para pausar o cambiar el contexto de una historia en un libro; o simplemente separarla.

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Espacios en blanco al iniciar un capítulo

Llamar a los párrafos por su nombre también es importante. Contestar el por qué se utilizan de un modo, así como los espacios en blanco, responde al estilo de cada editor. Los párrafos también se categorizan: el normal se adhiere al estándar de escritura en occidente para leer un libro, con inicio de sangría; el francés, tiene como cualidad iniciar con la primera línea normal, y las consecuentes sangradas; el último no modifica ninguna línea, y sólo ajusta el texto para llevar orden.

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Tipos de párrafos

El escritor posee ideas para diferencias una voz o un contexto de otro en su escribir, con el uso de tipografías. El editor las utiliza con un fin estético. Son caracteres usados en la industria editorial para mantener un tamaño y composición visual conjunta. Regularmente en los libros es usada desde a 8 a 12 puntos, es el estándar. La tipografía más pequeña es llamada diamante; es menor a 4 puntos. Es común que el interlineado lo acompañe para separar las líneas escritas de un texto; su estándar llega a dos puntos. El buen (o mal) gusto luce.

Foto: Internet
La tipografía puede originar figuras y contextualizar una historia de otro modo

Por último, otras tres categorías se enfocan las partes estructurales y estéticas del libro. Los llamados filetes son líneas punteadas (o uniformes) para separar información, párrafos, ideas o datos. Estos llegan de uno a 12 puntos. El bigote sirve como otra forma de separación entre títulos, subtítulos o apartados. Parecidos a los filetes pero con un ancho más considerable. Las orlas son pequeños símbolos que, como los filetes se usan para separar información con un fin estético.

Foto: Internet
Tipos de orlas y filetes


Foto: Internet
Más tipos de orlas y filetes












Conocer las partes que conforman al libro significa culturalizar a un lector que no puede nombrar a cada símbolo por su calificativo.


Fuente:

Roberto Zavala Ruíz: “Familias y caracteres tipográficos”, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003.

lunes, 19 de mayo de 2014

Anatomía de un libro (VII)

Anatomía de un libro (VII)

Roberto Zavala conoce la anatomía de los libros. Un vacío para algunos, papeles llenos de letras sin sentido. Sin embargo, recordar a Marcel Proust es pertinente en su ensayo Sobre la lectura, que explica a un libro como un objeto inanimado hasta que lo abres, lees y la magia del contenido llega a este mundo. Atraviesa la frontera de su realidad para permear la propia.
La virtud de abrir el libro y conocer miles de perspectivas es enriquecedora culturalmente. La intención del autor también es otra, conocer las partes del libro. Semejante a un carro, el cuerpo humano y las constelaciones, cada fragmento tiene un nombre. Hay que llamarlo como tal.

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Marcel Proust, el escritor francés

Cuando se identifica el nombre del autor, el nombre del libro, la editorial y seguramente la portada, se tiene la certeza de llamarla primera de forros o cubierta. Abrirlo es el segundo paso para verificar (en la parte trasera de la primera de forros), otras obras del autor en el mismo sello, información personal e incluso parte de su carrera como escritor; esa será la segunda de forros. La curiosidad nos llevara a ver una página en blanco (o falsa) que es necesaria por cortesía de la editorial.

Hojear el ejemplar nos llevará a la tercera página, llamada falsa portada, anteportada o portadilla. El título de la obra seguramente estará ahí. La siguiente hoja podría ser una contraportada o frente-portadilla, que contiene datos de quien ilustra el libro, traduce, o simplemente se queda vacía. La quinta página es hogar de la portada. Autor, título, subtítulo, nombre de la editorial, su logotipo, traductor, ilustrador, fotógrafo o diseñador, quedan grabados aquí. El mundo es de quien lo construyó y publicó.

Avanzar a la siguiente hoja nos deja en la página legal. Ahí podemos conocer quién (o quiénes) son propietarios los derechos de autor, fecha en que se publicó, datos de la editorial, los números competentes al ISBN (International Standard Book Number), y el lugar de nacimiento (donde fue impreso el libro).

La cortesía significa cultivar la sabiduría; agradecer por la gentileza. El epígrafe (hallado en la séptima hoja, según Roberto Zavala) contiene algunas palabras o dedicatorias para quien va dirigido el título. 

La primera página del libro ordenará terminarlo con todas sus letras de inicio a fin, imágenes y demás elementos que ayuden a entenderlo. Sin embargo, el índice que especifica su contenido, puede encontrarse antes de comenzar o al término del libro. El final del libro también puede valerse de anexos que contengan información importante como: bibliografía, documentos, fotos o más datos. Las notas pueden incluirse en esta área, aunque hay editoriales como Cátedra que especializan sus obras con estudios más profundos para entendimiento del lector, y quedan a pie de página.

Cuando una obra es traducida, explicar los coloquialismos o términos del idioma o dialecto de una región, es necesario remitirse a un glosario que, se encontrará al final del libro. Un índice analítico puede acompañarlo para comprender el contenido completo. Al terminar el libro por completo, un colofón que contiene datos legales: nombre y dirección de la imprenta, fecha del término de la impresión, o tiraje se hallan ahí.

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Las partes externas de un libro

Los forros continúan. La tercera de forros o retiración de contraportada puede estar en blanco, contener libros publicados por la misma editorial, e incluso portadas del autor en este sello. La cuarta de forros llega enseguida. Su contenido se basa en información del autor (biografías y carrera), puede contener críticas o comentarios de diarios o críticos a la obra. Generalmente la segunda, tercera o cuarta de forros también son llamadas solapas.

El índice aglutina y genera importancia en todos y cada libro. Lo puede dividir por secciones (si está diseñado así), ubica de inmediato ciertos temas, presenta un prólogo (si cuenta con él), y expone cada parte sin olvidar ninguna.

Piezas sin falta
El formato en que están hechos los libros según Roberto Zavala, va desde el treintaidosavo hasta el folio completo, la siguiente tabla y gráfica representan la medida de cada libro:

Tamaños

Medidas
Treintaidosavo
Menos de 10 cm. de altura
Veinticuatroavo
Entre 10 y 15 cm. de altura
Dieciseisavo
Entre 15 y 20 cm. de altura
Octavo
Entre 20 y 28 cm. de altura
Cuarto
Entre 28 y 39 cm. de altura
Folio
Más de 40 cm. de altura
 Tabla 1.0
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Diferentes formatos del papel conforme a la Tabla 1.0


Elegir un tipo de papel logrará determinada calidad, textura(s) peso y diferencia en el color además de presentación en general. El tamaño depende del tipo de publicación conforme lo especificado en la tabla y esquema anterior. El tipo de papel provocará solo dos tipos de superficie: rugosa y lisa. El primero por la poca calidad no será extendido por completo y mantendrá cierta porosidad (para ser más económico); el liso por la perfección en la superficie resulta más caro, puesto que la impresión es a prueba de falla.

El peso de un libro depende, como lo vimos en lecturas anteriores, del uso que éste necesite. La suavidad y confort de un papel ligero, aminorará la carga de una lectura para hacerla más amena; la pesadez de un papel más rígido conservará la calidad de fotografías e imágenes por mucho más tiempo, aunque pesará más. Determinar este uso avanza en paralelo con el tono que generará el uso de cierto papel. Uno claro facilita el apreciar imágenes sin discernir entre los grupos de uno opaco, qué es cada objeto. El segundo funciona para la lectura porque estas impresiones no se pierden.

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Proyecto Gutenberg
Por último, la UNESCO (La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), explica según Roberto Zavala que un libro es “todo impreso que sin ser periódico, reúna en un solo volumen entre 49 o más páginas, excluidas las cubiertas”. La diferencia entre un folleto y una hoja, radica en que el primero “contiene entre 5 y 48 páginas”; y el segundo, “sin ser periódico no llegue a cinco páginas”.

Hacer un libro es tarea épica entre los editores. El trabajo está con ellos.

Hay una jerga que demuestra vivo a éste mundo. Los libros prologados, oblongos, que significan más anchos que altos, u opistógrafos, que son los impresos por ambos lados de las hojas. La joyas también se hayan aquí. Entre libros de primeras ediciones, diamante, de bibliófilo (o de colecciones), o incluso inéditos.

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Primeras y segundas ediciones de algunos escritores del boom latinoamericano


La galaxia Gutenberg inició hace más de un siglo. Hoy, el libro sigue vigente.


Fuente:
Roberto Zavala Ruíz: “El libro por dentro y por fuera”, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003, p. 21-33, 51-62.

Diseños: Las mil y una apariencias del libro (VI)


Diseños: Las mil y una apariencias del libro (VI)

El esfuerzo editorial por crear y diseñar un libro se funde en su estética. Según la Guía para la publicación de libros de Datus Smith, la practicidad, esteticidad, comodidad y funcionalidad del libro es prioridad. El trabajo recae sobre el diseñador, quien concentra múltiples aspectos desde el tamaño hasta las cubiertas internas y externas, para que una colección, serie, o volúmenes mantengan una misma línea de diseño.

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La practicidad del libro es clave


El pintor y escultor Vicente Rojo fundó Ediciones Era en 1960 junto a José Azorín y algunos otros colaboradores. Éste creó miles de portadas a partir de sus cuadros para que fueran el frente de miles de historias, anécdotas y vidas. Algunos diseñadores pueden verse beneficiados e incluso reconocidos por este oficio, aunque no pertenezcan al sello editorial para el que trabajan. Por otro lado, existen permisos para publicar un libro bajo un diseño, foto o dibujo de algún artista. Incluso un escritor logra ser autor de sus portadas, como el poeta de la Generación del 27, y sus dibujos surrealistas; o como el escultor y fundador de Era que generó múltiples portadas memorables para obras latinoamericanas, Cien años de soledad es la prueba.

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Vicente Rojo el pintor , escultor y artista


Construir una portada (interesante o adecuada) al título no es todo. Diseñarlo por completo desde sus medidas hasta la forma que tendrá para transportarlo, es centro de interés. Las cualidades que definan a una colección: tapa dura o tapa blanda, altura y ancho, grabados a colores llamativos u opacos, hasta el grueso por hoja, son de primordiales para laborar con un material a publicar. Destino: las manos del lector.

La naturaleza y fin del libro también deben ser parte importante en el conocimiento del diseñador. Una enciclopedia y los volúmenes más pesados en la historia del libro, no pueden estar diseñados en formato de bolsillo. Además del costo y la practicidad por pensar en el lector. Ésta última premisa (también) desemboca en la editorial. El costo que generará publicara cada ejemplar y el costo de venta al público (lector), debe considerarse.

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Cien años de soledad pintado por Vicente Rojo
Insertar el prólogo de un escritor, poeta o crítico consagrado puede elevar el costo de edición. Reflexionar en torno a otros aspectos como una tapa dura, e incluso la editorial que publica ciertos contenidos, ubica al contacto, la rentabilidad para crearlo (o desistir en el proyecto).

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Crónicas marcianas del escritor estadounidense Bradbury, prologado por Borges

La lectura presenta una serie de seis pasos para consagrar una obra. El primero se detiene en el tamaño del libro. La publicación cambiará si es un libro para niños que comúnmente contienen más imágenes que texto, a uno para adultos que ahonda totalmente en las tipografías. Esto depende del público al que se dirige, el tema, y quien lo escriba aunado a una estructura estilística.

La base de un libro, uno bueno toma en cuenta el diseño básico. Tamaño de letras, los interlineados y la capacidad de contenido por página, además de respetar la estructura del manuscrito original. Los márgenes nunca deben salirse de vista. Ponderar su uso requiere total atención para mantener un equilibrio en la edición del volumen.

Regresar al trabajo artístico es clave. Recordaba que algunos dibujos del poeta surrealista de la Generación del 27, García Lorca, han servido como las mejores ilustraciones que pueden llevar sus Obras Completas.

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Bajo el signo de Libra por Federico García Lorca

Sin embargo, el trabajo artístico no sólo rodea la portada y cubierta trasera de un libro, sino su contenido. Hace poco revisé una edición de Rayuela el libro más vendido de Julio Cortázar editado por Cátedra, y otro, editado por Alfaguara (a 50 años de su publicación). La precisión para adherir el mapa del lugar en París donde se desarrolla la historia, fue vital para ambas ediciones. Sin embargo, una, Alfaguara cuenta con un acabado en portada a relieve y un juego con la palabra que le da título, a modo de avión sobre el piso con gis (o una rayuela). La otra, Cátedra, contiene un prólogo de más de 100 páginas que habla de la vida y obra del argentino.

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Edición conmemorativa de Alfaguara a 50 años de publicada Rayuela

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Rayuela en la edición de Cátedra

Considerar al diseño de portada, forros y cubierta involucró a lo anterior. Las sugerencias pueden ser interceptadas a la orden del día para mejorar cada libro. Datus Smith acentúa la responsabilidad que esto genera, ¿por qué un lector debe pagar más por una obra editada en una u otra editorial? Estas confusiones podrían generar, descontentos, por ello. Delimitar las ventajas de un producto (para la empresa editorial) en el mercado, es prioridad.

El sexto paso aborda la selección de equipo y materiales de impresión. Aprovechar las herramientas y la tecnología para concretar una impresión eficaz y eficiente, es prioridad del editor y diseñador. Buscar un método para lograr es la duda. Una mano de obra (accesible en costo), precios, mantenimiento de la tecnología, argumentar que todo el contrato se puede llevar a cabo, y hasta el almacenar los ejemplares son ventajas comerciales que los sellos que compiten, toman en cuenta.

Por último, encontrado el lugar de impresión, ésta puede comenzar. Sin olvidar qué papel usar, el tiempo de fabricación pasando por la encuadernación o tintas usadas para las tipografías, se coteja. La primera edición de La ciudad y los perros del Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, no tuvo tanto cuidado como la obra conmemorativa a 50 años de su publicación. Hecha por Alfaguara en una económica versión, además de contar con un par de ensayos sobre la novela, y el cocido de sus páginas, cubiertas por una pasta dura.

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La ciudad y los perros a 50 años de ser publicada la primer novela del boom latinoamericano

Diseñar un libro puede ser de una y mil maneras; el rediseño de una obra, es el reto.  


Fuente:
Smith, jr, Datus C. 6 "Diseño del libro" en Guía para la publicación de libros. Ed. Asociación de editoriales de instituciones de educación superior de México, México 1991