domingo, 18 de mayo de 2014

Lección de editor (II)



Lección de editor (II)

Leer significa adentrarse en miles de historias, cultivarse, recrearse, gozar del momento  y dejar en segundo plano el lugar de donde provino el libro. ¿Dónde nació y en qué momento? Labor de editores consuma este producto. Los libros guían y promueven el conocimiento (o desconocimiento, al depender de la calidad de la pluma). Una idea está expuesta en “Administración de una empresa de cultura” por Fernando Esteves Fros y Jorge Vanzulli.

Pensarlo, motiva la curiosidad de lectores para aprehender el valor que un libro puede tener. El contenido no significa todo. El XVII Encuentro de la Edición llevado a cabo en Santander, España durante 2001, concentró estos temas. La sapiencia de sus ponentes, dejó en claro tres aspectos que constituyen a un volumen impreso: valor de uso y cambio; bien cultural y comercial; y, cómo se organiza (el publisher).

Sin embargo, Fernando Esteves y Jorge Vanzulli, persisten en pensar al mundo editorial como un universo cultural. Este mundo también contempla al comercio sin freno, pero las dos caras de la moneda pueden caer. Entender este hecho, significa pensarse en dónde, cómo y por qué determinados títulos se venden al público. El acto se atribuye al oficio de editor.

El trabajo como editor se pule. Las características requeridas van desde la intuición para ofertar títulos demandados en sociedades poco (o muy) adentradas en la lectura, así como la sagacidad para colocar nuevos ejemplares con diseños y cualidades únicas, para ser vendidos.

La pugna por entender al editor, lo coloca en la posición de elegir. ¿Una empresa editorial o una organización editorial? La primera, mutila la necesidad de cultivar ideas y persigue la cumbre de ganancias reflejadas en capital para generar solventar una inversión. La segunda, promueve la capacidad de colocar libros de culto, descubrir nuevos talentos (si es posible), y mostrarle al público parte de sus conocimientos, al precio justo.

Foto: Internet
Día y noche es oficio de editor

Comprometer el oficio editorial, lucra contra los lectores y leedores. Pensar que adquirir un buen ejemplar por la eficacia del editor, el selector, es sencillo, involucra un problema entre calidad, cantidad o necesidad.

La otra cara de la moneda refleja la capacidad de una organización para manifestarse por la preocupación del (nuevo) conocimiento (y su expansión). La difusión cultural es prioridad sin concentrar la ambición monetaria por cada acción.

Cimentar una organización editorial, o empresa, ata los cabos de una misión u objetivos a perseguir. La ética y el fin envuelven los aspectos que se distinguirán. El sello de la casa cubre el espectro de sus funciones. Exponerla, supondrá ¿qué ofrece esta nueva organización editorial frente a la competencia?

El oficio de editor enlaza al autor con el lector. Delinea el camino para mostrar qué debe leer. Así como indicar el manejo de la organización, para ensalzarse en el mapeo de un organigrama de trabajo, que permitirá fundarla. Los tres departamentos que la aglomeran, son necesarios: producción, comercialización y administración, para mover el engranaje editorial.

El primero genera el producto a divulgar (o comercializar); el segundo, tiene como fin aumentar el marketing, exportaciones e importaciones, ventas, distribución y almacenaje de productos. Incluso incurre en las relaciones públicas al permitir una serie de presentaciones de libros con sus autores. Por último, el departamento administrativo, es base frontal de una empresa. Encargado de llevar la contabilidad general y ofrecer servicios a sus empleados, bajo las políticas que rigen la empresa. También administra el entusiasmo de sus trabajadores, para alcanzar metas.

Foto: Internet
La producción de libros es base en una organización editorial


La creación es la clave de una organización y empresa editorial para el éxito. Producto base coloca al editor como una persona capaz de adquirir tantas habilidades como le sean posibles, mientras la tecnología avanza. Este oficio hidrata la pasión lectora, que también comparta quien la cosecha.

Fuente:
Sagastizábal, Leandro De y Esteves Fros Fernando (comps.), "Administración de una empresa de cultura", en El mundo de la edición de libros. Buenos Aires, Paidós/Diagonales, 2002.







No hay comentarios:

Publicar un comentario