Lección de editor (II)
Leer significa adentrarse en miles de
historias, cultivarse, recrearse, gozar del momento y dejar en segundo plano el lugar de donde
provino el libro. ¿Dónde nació y en qué momento? Labor de editores consuma este
producto. Los libros guían y promueven el conocimiento (o desconocimiento, al
depender de la calidad de la pluma). Una idea está expuesta en “Administración
de una empresa de cultura” por Fernando Esteves Fros y Jorge Vanzulli.
Pensarlo, motiva la curiosidad de
lectores para aprehender el valor que un libro puede tener. El contenido no
significa todo. El XVII Encuentro de la Edición llevado a cabo en Santander,
España durante 2001, concentró estos temas. La sapiencia de sus ponentes, dejó
en claro tres aspectos que constituyen a un volumen impreso: valor de uso y
cambio; bien cultural y comercial; y, cómo se organiza (el publisher).
Sin embargo, Fernando Esteves y Jorge
Vanzulli, persisten en pensar al mundo editorial como un universo cultural.
Este mundo también contempla al comercio sin freno, pero las dos caras de la
moneda pueden caer. Entender este hecho, significa pensarse en dónde, cómo y
por qué determinados títulos se venden al público. El acto se atribuye al oficio
de editor.
El trabajo como editor se pule. Las
características requeridas van desde la intuición para ofertar títulos demandados
en sociedades poco (o muy) adentradas en la lectura, así como la sagacidad para
colocar nuevos ejemplares con diseños y cualidades únicas, para ser vendidos.
La pugna por entender al editor, lo
coloca en la posición de elegir. ¿Una empresa editorial o una organización
editorial? La primera, mutila la necesidad de cultivar ideas y persigue la cumbre
de ganancias reflejadas en capital para generar solventar una inversión. La
segunda, promueve la capacidad de colocar libros de culto, descubrir nuevos
talentos (si es posible), y mostrarle al público parte de sus conocimientos, al
precio justo.
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| Foto: Internet Día y noche es oficio de editor |
Comprometer el oficio editorial, lucra
contra los lectores y leedores. Pensar que adquirir un buen ejemplar por la eficacia
del editor, el selector, es sencillo, involucra un problema entre calidad,
cantidad o necesidad.
La otra cara de la moneda refleja la
capacidad de una organización para manifestarse por la preocupación del (nuevo)
conocimiento (y su expansión). La difusión cultural es prioridad sin concentrar
la ambición monetaria por cada acción.
Cimentar una organización editorial, o
empresa, ata los cabos de una misión u objetivos a perseguir. La ética y el fin
envuelven los aspectos que se distinguirán. El sello de la casa cubre el
espectro de sus funciones. Exponerla, supondrá ¿qué ofrece esta nueva
organización editorial frente a la competencia?
El oficio de editor enlaza al autor
con el lector. Delinea el camino para mostrar qué debe leer. Así como indicar el
manejo de la organización, para ensalzarse en el mapeo de un organigrama de trabajo,
que permitirá fundarla. Los tres departamentos que la aglomeran, son
necesarios: producción, comercialización y administración, para mover el
engranaje editorial.
El primero genera el producto a divulgar
(o comercializar); el segundo, tiene como fin aumentar el marketing, exportaciones e importaciones, ventas, distribución y
almacenaje de productos. Incluso incurre en las relaciones públicas al permitir
una serie de presentaciones de libros con sus autores. Por último, el
departamento administrativo, es base frontal de una empresa. Encargado de
llevar la contabilidad general y ofrecer servicios a sus empleados, bajo las
políticas que rigen la empresa. También administra el entusiasmo de sus
trabajadores, para alcanzar metas.
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| Foto: Internet La producción de libros es base en una organización editorial |
La creación es la clave de una organización y empresa editorial para el éxito. Producto base coloca al editor como una persona capaz de adquirir tantas habilidades como le sean posibles, mientras la tecnología avanza. Este oficio hidrata la pasión lectora, que también comparta quien la cosecha.
Fuente:
Sagastizábal, Leandro De y Esteves Fros Fernando (comps.), "Administración de una empresa de cultura", en El mundo de la edición de libros. Buenos Aires, Paidós/Diagonales, 2002.
Fuente:
Sagastizábal, Leandro De y Esteves Fros Fernando (comps.), "Administración de una empresa de cultura", en El mundo de la edición de libros. Buenos Aires, Paidós/Diagonales, 2002.


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