Anatomía de un libro (VII)
Roberto Zavala conoce la anatomía de los libros. Un vacío
para algunos, papeles llenos de letras sin sentido. Sin embargo, recordar a Marcel
Proust es pertinente en su ensayo Sobre
la lectura, que explica a un libro como un objeto inanimado hasta que lo
abres, lees y la magia del contenido llega a este mundo. Atraviesa la frontera
de su realidad para permear la propia.
La virtud de abrir el libro y conocer miles de
perspectivas es enriquecedora culturalmente. La intención del autor también es
otra, conocer las partes del libro. Semejante a un carro, el cuerpo humano y
las constelaciones, cada fragmento tiene un nombre. Hay que llamarlo como tal.
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| Foto: Internet Marcel Proust, el escritor francés |
Cuando se identifica el nombre del autor, el nombre del
libro, la editorial y seguramente la portada, se tiene la certeza de llamarla
primera de forros o cubierta. Abrirlo es el segundo paso para verificar (en la
parte trasera de la primera de forros), otras obras del autor en el mismo sello,
información personal e incluso parte de su carrera como escritor; esa será la
segunda de forros. La curiosidad nos llevara a ver una página en blanco (o
falsa) que es necesaria por cortesía de la editorial.
Hojear el ejemplar nos llevará a la tercera página,
llamada falsa portada, anteportada o portadilla. El título de la obra seguramente
estará ahí. La siguiente hoja podría ser una contraportada o frente-portadilla,
que contiene datos de quien ilustra el libro, traduce, o simplemente se queda
vacía. La quinta página es hogar de la portada. Autor, título, subtítulo, nombre
de la editorial, su logotipo, traductor, ilustrador, fotógrafo o diseñador,
quedan grabados aquí. El mundo es de quien lo construyó y publicó.
Avanzar a la siguiente hoja nos deja en la página legal. Ahí
podemos conocer quién (o quiénes) son propietarios los derechos de autor, fecha
en que se publicó, datos de la editorial, los números competentes al ISBN (International
Standard Book Number), y el lugar de nacimiento (donde fue impreso el libro).
La cortesía significa cultivar la sabiduría; agradecer
por la gentileza. El epígrafe (hallado en la séptima hoja, según Roberto Zavala)
contiene algunas palabras o dedicatorias para quien va dirigido el título.
La primera página del libro ordenará terminarlo con todas
sus letras de inicio a fin, imágenes y demás elementos que ayuden a entenderlo.
Sin embargo, el índice que especifica su contenido, puede encontrarse antes de
comenzar o al término del libro. El final del libro también puede valerse de
anexos que contengan información importante como: bibliografía, documentos,
fotos o más datos. Las notas pueden incluirse en esta área, aunque hay
editoriales como Cátedra que especializan sus obras con estudios más profundos
para entendimiento del lector, y quedan a pie de página.
Cuando una obra es traducida, explicar los coloquialismos
o términos del idioma o dialecto de una región, es necesario remitirse a un
glosario que, se encontrará al final del libro. Un índice analítico puede
acompañarlo para comprender el contenido completo. Al terminar el libro por
completo, un colofón que contiene datos legales: nombre y dirección de la
imprenta, fecha del término de la impresión, o tiraje se hallan ahí.
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| Foto: Internet Las partes externas de un libro |
Los forros continúan. La tercera de forros o retiración
de contraportada puede estar en blanco, contener libros publicados por la misma
editorial, e incluso portadas del autor en este sello. La cuarta de forros
llega enseguida. Su contenido se basa en información del autor (biografías y
carrera), puede contener críticas o comentarios de diarios o críticos a la
obra. Generalmente la segunda, tercera o cuarta de forros también son llamadas
solapas.
El índice aglutina y genera importancia en todos y cada
libro. Lo puede dividir por secciones (si está diseñado así), ubica de
inmediato ciertos temas, presenta un prólogo (si cuenta con él), y expone cada
parte sin olvidar ninguna.
Piezas sin falta
El formato en que están hechos los libros según Roberto
Zavala, va desde el treintaidosavo hasta el folio completo, la siguiente tabla y gráfica representan la medida de cada libro:
|
Tamaños
|
Medidas
|
|
Treintaidosavo
|
Menos de 10 cm. de
altura
|
|
Veinticuatroavo
|
Entre 10 y 15 cm.
de altura
|
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Dieciseisavo
|
Entre 15 y 20 cm.
de altura
|
|
Octavo
|
Entre 20 y 28 cm.
de altura
|
|
Cuarto
|
Entre 28 y 39 cm.
de altura
|
|
Folio
|
Más de 40 cm. de
altura
|
Tabla 1.0
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| Foto: Internet Diferentes formatos del papel conforme a la Tabla 1.0 |
Elegir un tipo de papel logrará determinada calidad,
textura(s) peso y diferencia en el color además de presentación en general. El
tamaño depende del tipo de publicación conforme lo especificado en la tabla y
esquema anterior. El tipo de papel provocará solo dos tipos de superficie:
rugosa y lisa. El primero por la poca calidad no será extendido por completo y
mantendrá cierta porosidad (para ser más económico); el liso por la perfección
en la superficie resulta más caro, puesto que la impresión es a prueba de
falla.
El peso de un libro depende, como lo vimos en lecturas
anteriores, del uso que éste necesite. La suavidad y confort de un papel
ligero, aminorará la carga de una lectura para hacerla más amena; la pesadez de
un papel más rígido conservará la calidad de fotografías e imágenes por mucho
más tiempo, aunque pesará más. Determinar este uso avanza en paralelo con el
tono que generará el uso de cierto papel. Uno claro facilita el apreciar
imágenes sin discernir entre los grupos de uno opaco, qué es cada objeto. El
segundo funciona para la lectura porque estas impresiones no se pierden.
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| Foto: Internet Proyecto Gutenberg |
Por último, la UNESCO (La Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), explica según Roberto
Zavala que un libro es “todo impreso que sin ser periódico, reúna en un solo
volumen entre 49 o más páginas, excluidas las cubiertas”. La diferencia entre
un folleto y una hoja, radica en que el primero “contiene entre 5 y 48 páginas”;
y el segundo, “sin ser periódico no llegue a cinco páginas”.
Hacer un libro es tarea épica entre los editores. El
trabajo está con ellos.
Hay una jerga que demuestra vivo a éste mundo. Los libros
prologados, oblongos, que significan más anchos que altos, u opistógrafos, que
son los impresos por ambos lados de las hojas. La joyas también se hayan aquí.
Entre libros de primeras ediciones, diamante, de bibliófilo (o de colecciones),
o incluso inéditos.
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| Foto: Internet Primeras y segundas ediciones de algunos escritores del boom latinoamericano |
La galaxia Gutenberg inició hace más de un siglo. Hoy, el
libro sigue vigente.
Fuente:
Roberto Zavala Ruíz: “El
libro por dentro y por fuera”, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003,
p. 21-33, 51-62.





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