Editar es reescribir (V)
“Escribe ebrio, edita sobrio” es uno de los consejos que
Ernest Hemingway heredó a los aspirantes y escritores ya consolidados a ser
grandes literatos. En la Guía para la
publicación de libros, Datus Smith, coloca un tema en boga (y el pan de
cada día) de los editores. Corregir hasta el cansancio para fermentar una mejor
calidad en los escritos de quienes perfeccionan su prosa, sin modificar su
estilo.
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| Foto: Internet Hemingway posando con una escopeta entre las manos |
La lectura anterior evocó los pasos para transformar un
manuscrito en libro. La selección y convocatorias que existen para llegar hasta
ese punto. Sin embargo, la corrección es un proceso realizado por expertos para
modificar pequeños errores. Aunque en muchas anécdotas, este asunto ha logrado
llevar a discordias por ajustar y reinventar toda (o parte) de la labor
inventiva del escritor.
Presentar dos casos como ejemplo, es pertinente. El
primero, Nabokov con su novela Lolita
que parecía muy fuerte para ser publicada, y que más de una vez los editores le
pedían que la cambiaría por un chico, el contexto y la forma en que se
desarrollaba la historia. Otro caso camina en paralelo. El segundo, con las
novelas de John Fante un hombre estadounidense que retrataba y criticaba la
sociedad en donde vivía, nunca fueron publicadas. Comentarios críticos de
editores hacia su obra, lograron que se suicidara. Después de muerto su madre
leyó las obras de Fante, y con insistencia en que se publicaran pues, eran una
joya literaria, éste saltó a la fama. Parecido a Van Gogh
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| Foto: Internet El joven escritor John Fante |
La información de Smith favorece a pensar en qué se debe
fijar un editor al momento de corregir. Siete son los puntos importantes de
ésta serie:
1 1 La facilidad de lectura debe estar presente en el
manuscrito de con correcciones. La legibilidad es fundamental en el editor.
2 2 Unificar el manuscrito con estilo y estructura de una
línea argumentativa es pilar para entender la obra por completo. Ortografía,
cambio de sentido en las expresiones, puntuación, abreviaturas, coloquialismos
e incluso internacionalismos, imágenes (e información extra), además de la
estructura con uso de mayúsculas y minúsculas, debe ser considera.
Romper con algún elemento o editarlo sin pensar en la
obra del autor, puede llevar al fracaso total de una corrección. Los ejemplos
bastan, El vampiro de la colonia Roma
de Luis Zapata, La máquina de follar de
Bukowski, o libros de José Saramago, quedan en la mira.
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| Foto: Internet Charles Bukowski con un trago entre la mano |
3 La gramática con énfasis en el cuidado de la sintaxis
debe ser aguda. Corregir sin cambiar el sentido.
4 Sugerir un cambio de palabras para abordar la idea
directa o esclarecerla (si es necesario), sin alterar el estilo, es muestra de
mejorar la obra.
5 Corroborar la información antes de publicar una obra es
necesario. Mentir en la literatura (es posible) porque la ficción inunda las
letras. Sin embargo, trabajos periodísticos o incluso, libros especializados en
anatomía, recurren a la verificación.
66 Asegurar la información antes de publicarla, es
necesario. Los problemas legales por plagio, e incluso acusaciones o infamias
contra una persona (agregando información confidencial) pudiesen guardar
peligro. La integridad de autor y editor está en juego.
77 Las sugerencias corren de boca en boca. El corrector
puede hacerle algunas observaciones al editor e impresor, para colocar el texto
de una forma propia que no pierda estética y sentido la forma en que está
hecho.
Un corrector acumula y facilita su trabajo si el nivel
cultural, la curiosidad e ingenio acompañado de creatividad, hurgan entre sus
pensamientos al momento de trabajar. La cultura exige atar cabos sueltos del
corrector y mantenerse al tanto de todo lo que pudiese leer para corregir. Sin
conocer un tema no puede hablar de más.
El trabajo en equipo es pleno en la creación de un libro.
El soporte comunicativo debe estar al tanto para conocer los defectos y los
aciertos de una obra. Mejorarla para presentarla al escritor, quien es el que
pasa una revisión final, es el objetivo. Satisfacerlo para quedar a mano con el
último integrante del equipo: el lector.
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| Foto: Internet Primer edición de Adios a las armas de Hemingway |
Los 47 finales alternativos de Adiós a las armas por Hemingway demuestran, de antemano, que el
mejor trabajo de un escritor también es ser su propio corrector.
Fuente:
Smith, jr, Datus C. 5 "Correción del manuscrito" en Guía para la publicación de libros. Ed. Asociación de editoriales de
instituciones de educación superior de México, México 1991




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ResponderEliminarCorroborar la información antes de publicar una obra es necesario. Mentir en la literatura (es posible) porque la ficción inunda las letras. Sin embargo, trabajos periodísticos o incluso, libros especializados en anatomía, recurren a la verificación.